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Dos años después del devastador terremoto registrado en el norte de Pakistán, la normalidad está aún lejos de haberse restablecido. La asistencia médica básica sólo puede garantizarse
mediante la reconstrucción de las instalaciones sanitarias destrozadas.
Taj Gohar Awan llevaba años trabajando como colaborador médico en el centro de salud de Jabba, en la Provincia de la Frontera de Noroeste (NWFP), donde, junto con su equipo, atendía diariamente a
unos 30 pacientes. Si bien el ambulatorio ofrecía „sólo“ asistencia médica básica, era un importante eslabón de la asistencia médica de la zona. No había, y sigue sin haberla, ninguna alternativa a
este centro, donde se hacían las primeras aclaraciones, se trataban las primeras heridas o se entregaban los principales medicamentos. Si un paciente debía, p. ej., ser trasladado al hospital del
distrito, todos los preparativos para su transporte se llevaban a cabo en Jabba.
De repente, todo era más difícil
„El periodo tras el terremoto del 8 de octubre de 2005 fue muy duro“, cuenta Awan. „Los edificios quedaron completamente destruidos y las instalaciones médicas dañadas, y, de repente, había que
atender a unos 100 pacientes al día“. Gracias a la ayuda extranjera, se suministraron carpas, se apoyó al personal local y se les proveyó del material de vendaje y de los medicamentos urgentemente
necesarios. Esto permitió mantener en pie el servicio a pesar de las difíciles condiciones. La oferta de servicios, sin embargo, era muy limitada dada la falta de agua y de electricidad, lo que
impedía, por ejemplo, esterilizar el instrumental médico. Además, la población era muy crítica respecto a la asistencia médica en las carpas. La llegada del invierno supuso una dificultad adicional.
Se podía calentar las carpas utilizadas hasta entonces pero los pacientes debían esperar fuera, expuestos sin protección alguna a los rigores del clima.
Breve fase de planificación Los primeros esclarecimientos de la situación de parte de la Ayuda Humanitaria de la Confederación (HH) mostraron que se debía actuar sin tardanza.
Una vez que las autoridades sanitarias paquistaníes así como la autoridad competente para la reconstrucción tras seísmos (ERRA) dieron luz verde a la reconstrucción en la ubicación primitiva, se
empezó sin dilación con la planificación. „La inclusión de la Universidad Ttécnica de Peschawar ayudó a desarrollar rápidamente un concepto para los centros de salud“, explica Ali Yad Kahn, ingeniero
local de la AH en Mansehra. „Desde el principio se tuvieron en cuenta las exigencias locales (p. ej., separación de sexos) así como los estándares internacionales para la construcción de
edificaciones a prueba de seísmos“, sigue diciendo Kahn. La estrecha colaboración conllevo también el que desde el principio se respetaran los requisitos legales con lo que tras sólo tres meses de
planificación se contó con un proyecto de construcción aprobado.
Diseño modular y transferencia de saberes
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| Construido de forma modular y a prueba de seísmos: el centro de salud de Jabba |
Al haberse creado un diseño modular, los planos de realización pudieron utilizarse también en otros lugares lo que permitió mantener los costos de planificación bajos. Los elementos se repetían, por
lo que podía optimarse con ellos la configuración de las salas. Ante la posibilidad de no contar siempre con un mantenimiento al cien por cien de las estructuras, las edificaciones se proyectaron de
modo que no requirieran demasiado mantenimiento y, así, se puso en las ventanas marcos de aluminio, más robustos que los marcos de madera. Por otra parte, había un alto porcentaje de trabajadores
locales, los cuales aprendían con un capataz „on the job“en las primeras obras de construcción y en las siguientes podían ser empleados ya como especialistas para el módulo en cuestión. Si en la fase
inicial hubo que asesorar y controlar de forma intensa a las empresas implicadas, al final resultó que como los procesos se repetían, la calidad de los resultados aumentaba.
El final de la improvisación en la asistencia médica
El día de la inauguración, el rostro de
Taj Gohar Awan, el colaborador médico de Jabba, reflejaba claramente el alivio que sentía, alivio que traducía con estas palabras: „Ahora volvemos a contar con locales idóneos para chequeos, salas de
espera para pacientes así como salas de esterilización y de almacén. Y la electricidad, el agua corriente fría y caliente así como los ventiladores nos permiten satisfacer los requisitos higiénicos
habituales“. El lema del programa de reconstrucción era „Build back better“, y, por ello, Awan cuenta con que el número de pacientes superará enseguida el del registrado antes del
terremoto.
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El proyecto en breve
División
Ayuda Humanitaria COSUDE
País / región
Pakistán, Provincia de la Frontera de Noroeste (NWFP)
Contrapartes Autoridad de reconstrucción tras seísmos (ERRA)
Universidad de Ingeniería y Tecnología de Peshawar
Introducción / informaciones contextuales En 2005, un fuerte seísmo destrozó el centro de salud de base.
Objetivos del proyecto
Reconstrucción de instalaciones de asistencia médica de base
Beneficiarios Unos 18.000 habitantes del municipio de Atar Shisha.
Marco financiero
15.000.000 Rs.
aprox. CHF 250.000.-
Duración total 12 meses
Mayo 2007 – Abril 2008
Contacto Ayuda Humanitaria
SDC – HA
Reconstruction and Livelyhood Programme RLP
House # 3, Sektor C, ghazikot Township
Mansehra, Pakistán
+92 (0) 997 440326
mansehra@sdc.net
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