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03.08.2012 - Artículo
Mayor responsabilidad para los receptores

Entrevista sobre la eficacia de la cooperación al desarrollo

Brian Atwood, Director del Comité de Ayuda al Desarrollo (CAD) de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), habla de cómo incrementar en el futuro la eficacia de la cooperación al desarrollo mediante el establecimiento de criterios de verificación claros y una mejor coordinación entre los países donantes.

Brian Atwood, director of the DAC. [© OECD]¿Cuáles son los objetivos prioritarios de la cooperación internacional para el desarrollo en los próximos años?

Son y seguirán siendo los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Éstos continuarán ocupando nuestra atención también después de 2015 ya que hasta entonces deberán ser resueltos sólo 50% de los problemas mencionados.

A esto se sumarán otros temas y objetivos como la demanda de un crecimiento económico que incorpore las necesidades de todos los ciudadanos, así como las preocupaciones medioambientales y los objetivos en materia de sostenibilidad y de cambio climático. Estas cuestiones las abordaremos probablemente en dos niveles: en uno, se trata del manejo de los bienes públicos mundiales y en el otro de nuevos indicadores o criterios de desarrollo.

Desde la Declaración de París de 2005, la eficacia de la ayuda es un tema central en la cooperación al desarrollo. Pero, ¿ha mejorado su efectividad desde entonces?

De los 13 objetivos que la Declaración de París estableció para lograr una mayor eficacia de la cooperación al desarrollo, los miembros del CAD hasta ahora sólo han alcanzado uno, es decir un mayor impacto gracias a la mejor coordinación entre los países donantes. Nuestro balance, sin embargo, no es tan halagador cuando se trata de la cooperación con los países receptores y de su propia responsabilidad en los programas de desarrollo. Y como no hemos realizado avances suficientes en la materia, aún hoy se siguen derrochando los recursos destinados al desarrollo en costes de transacción.

Es, pues, fundamental que aún alcancemos también los otros 12 objetivos. Yo creo que la Conferencia de Busan ha creado las condiciones necesarias para ello.

En este aspecto, ¿qué novedad ha aportado la Conferencia de Busan celebrada en otoño de 2011?

Busan ha contribuido al fortalecimiento de las capacidades de los países contrapartes y de su responsabilidad propia. En este campo, se produjo un importante cambio de paradigma: a partir de Busan, la falta de estructuras adecuadas ya no se puede esgrimir como pretexto para una implementación directa de los fondos de desarrollo por parte de los países donantes. Por el contrario: allí donde faltan tales instituciones, se considera una negligencia de los países donantes. Este enfoque totalmente nuevo era necesario porque hasta ahora hemos asumido un comportamiento muy conservador. Dicho comportamiento es comprensible porque no queríamos arriesgar el dinero de nuestros contribuyentes. Pero, si no estamos dispuestos a correr cierto riesgo, no se podrá lograr ningún resultado.

¿Cómo conseguir que tales resoluciones tengan un mayor impacto en el futuro?

Los acuerdos internacionales funcionan únicamente si se supervisa su implementación. Se requiere, pues, un sistema de control que tome en consideración tanto las disposiciones como los objetivos de dichos acuerdos. El CAD está empeñado en conseguirlo: hemos ejecutado el dictamen sobre la implementación de la Declaración de París y procederemos a un seguimiento de la manera en que se implementan las resoluciones tanto en el marco del Partenariado Global para una Cooperación al Desarrollo Eficaz como en relación a Busan. Para ello, se acordaron una media docena de indicadores que serán supervisados a nivel internacional. Pero lo que es aún más importante es que los países receptores establecen ellos mismos sus objetivos a nivel nacional cuya implementación nosotros también supervisamos. Gracias a este sistema de control, se podrá mantener la presión y así alcanzar el mejor impacto posible.

¿Ello Significa que los propios países receptores determinan qué factores de desarrollo revisten importancia para ellos?

Esa fue su demanda. Sin embargo, desean conservar el sistema de control. Ellos han quedado muy impresionados por la manera en que hemos supervisado la implementación de la Declaración de París y desean más estudios de ese tipo – en definitiva, para responsabilizarnos a nosotros, los países donantes.

En cambio los países emergentes – los donantes Sur-Sur – como se llaman a sí mismos, no desean ningún control por parte de los donantes del Norte. Ellos desean una relación independiente con las contrapartes del Sur. Y aquí radica una clave importante: nosotros podemos mejorar considerablemente los controles a nivel de los distintos Estados mediante nuestro apoyo a la creación de Departamentos de desarrollo. De esa manera, ellos mismos podrán realizar los controles dentro de su propio país e insistir en que los fondos que fluyen en el desarrollo sean presupuestados y transparentes.

Hace años que el CAD les exige a sus propios miembros una mayor focalización temática y geográfica. ¿Por qué?

De esa manera se logra un mayor impacto en los ámbitos y regiones en los que se trabaja. Sin embargo, a menudo resulta más fácil dar estas recomendaciones que ponerlas en práctica. Se ha de reconocer que también existen presiones: en ciertas regiones urge reaccionar como en el caso de Medio Oriente en plena transición o de Myanmar en el que el proceso de apertura abre nuevas oportunidades.

Pero lo que nosotros pedimos sobre todo es que se mejore aún más la coordinación entre los donantes a fin de impulsar la eficacia: ¿dónde opera la UE y dónde los EE.UU? ¿Qué temas ya están cubiertos? ¿Puede un país donante implicarse de manera complementaria sin que el programa de desarrollo del país receptor se vea fragmentado? La UE ya lo está intentando con su „Joint Programming Effort“. No obstante, incluso a ella le resulta difícil la coordinación en vista de que cada país tiene también sus propios programas. La programación conjunta es difícil y no se logra sin el diálogo entre los diversos países donantes, el cual les permitirá descubrir en qué ámbito deben focalizarse a fin de alcanzar el mejor impacto posible.

Entrevista: Gabriela Neuhaus

Informaciones complementarias y documentación