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Investigación sobre la patata
La tecnología y los conocimientos al servicio del desarrollo
Los pequeños productores de patatas en los países en desarrollo tienen que tener la posibilidad de acceder a los recursos genéticos para poder aumentar su rendimiento. La investigación trabaja intensamente en la preservación y en la utilización de las variedades de tubérculo, especialmente el Centro Internacional de la Papa (CIP) que desde hace tiempo es una contraparte de la COSUDE. La investigación se dedica también a los retos futuros en el sector de la patata.

La agricultura es un sector que se ha de renovar constantemente para obtener una producción más elevada y más estable, adaptarse a los cambios climáticos, ser capaz de aportar nuevos productos adaptados a la demanda de los consumidores. Por su parte, la investigación trata de encontrar los medios para aumentar la productividad de los cultivos, la resistencia de los mismos a las plagas y a las enfermedades y trata también de desarrollar tecnologías modernas que ayuden al campesino y al mismo tiempo sean respetuosas con el medio ambiente.

La patata tiene la particularidad de reproducirse por vía vegetativa. Ahora bien, como el tubérculo procedente de una planta enferma transmite la enfermedad a su descendiente, resulta indispensable que la planta se cultive en condiciones estrictamente controladas. Los pequeños agricultores de los países en desarrollo tienen que tener acceso a semillas sanas y de calidad. La compra de estas semillas constituye una gran inversión ya que supone hasta el 50% de los costes de producción.

Intercambios entre científicos y campesinos

La diversidad genética de la patata es muy rica. En los Andes, lugar de origen del tubérculo, se llevan a cabo continuos esfuerzos para catalogar, describir y conservar los rasgos específicos de todas las variedades. Esta función la desempeña el Centro Internacional de la Papa (CIP) que gestiona el mayor banco del mundo de germoplasmas (5000 variedades y 100 especies salvajes) para su conservación y utilización. De este modo se pueden tener a disposición en todo momento estos bienes públicos con fines de investigación y de selección de plantas.

La investigación puede poner a disposición de los pequeños agricultores los medios, las tecnologías y los conocimientos que les permitirán utilizar y producir semillas sanas y aumentar así el rendimiento. La COSUDE no apoya únicamente los centros internacionales de investigación agrícola CGIAR (Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional), del que forma parte el CIP. La COSUDE considera que las instituciones nacionales de los países andinos son también contrapartes importantes que contribuyen a la conservación de la diversidad de la patata tanto sobre el terreno entre las poblaciones rurales como en los bancos de germoplasmas. La COSUDE colabora estrechamente con estos bancos – en Bolivia con la fundación Proinpa (Promoción e Investigación en Productos Andinos), en Perú con « Potato Park » y en Ecuador con Iniap (Instituto de Investigaciones Agropecuarias), otorgando la prioridad a las variedades indígenas del tubérculo.

Además del acceso a los conocimientos y a los recursos, la COSUDE otorga una atención especial a la investigación agrícola nacional e internacional que, según ella, deben cooperar estrechamente. Otra contraparte importante es el Centre for international agriculture (ZIL) del Centro Norte-Sur de la EPF de Zúrich, que lleva a cabo investigaciones con los centros del CGIAR.

Qué patata en el futuro?

En el transcurso de los últimos años, las investigaciones emprendidas han llevado a cabo toda una serie de utilizaciones industriales no alimentarias de la patata, como la producción de materias plásticas (que sirven, por ejemplo, para fabricar platos y cubiertos de un solo uso), de medicamentos (« pharma crops ») o etanol (carburante para automóviles). Esta última utilización, todavía a pequeña escala en lo que se refiere al tubérculo, pero a la que se destinan grandes inversiones en la investigación, es objeto de una gran controversia. Según la COSUDE, dedicar enormes superficies a la explotación intensiva de un cultivo alimenticio de subsistencia para producir una nueva clase de combustible conlleva el riesgo de que suban los precios de los alimentos de base, de poner en peligro la seguridad alimentaria de las poblaciones más pobres de los países en desarrollo y de causar graves daños al medio ambiente.

Por otra parte, el sector de la patata se ha beneficiado de importantes descubrimientos en el campo de la genética, la fisiología y la patología del tubérculo. Estos nuevos conocimientos han abierto la vía al desarrollo de variedades que ofrecen la posibilidad de ser más resistentes a las enfermedades, de aumentar la productividad y de mejorar la calidad nutritiva de la patata. Desde el punto de vista de la cooperación al desarrollo, todos los aspectos e implicaciones de la utilización de las nuevas técnicas biológicas se han de examinar con mucho cuidado y de manera integrada.

Informaciones complementarias y documentación

  • La papa y el cambio climático
    InfoResources Focus No 1/08
    Bajar (PDF, 317 KB) [de]   [en]   [fr]   [es]